Correr por el Paseo Marítimo de Palma es una de las formas favoritas de hacer ejercicio para muchas personas. Ya sea al amanecer, al terminar la jornada laboral o durante el fin de semana, este recorrido ofrece un entorno ideal para entrenar junto al mar. Sin embargo, también es habitual que, con el paso de las semanas, aparezcan molestias en las rodillas, los gemelos, el tendón de Aquiles o la planta del pie.
Lo más curioso es que la mayoría de estas lesiones no surgen de repente. El cuerpo suele avisar antes con pequeñas señales que muchas veces ignoramos por miedo a perder el ritmo de entrenamiento. En FisioClinics Palma ayudamos a corredores de todos los niveles a prevenir lesiones y a disfrutar del running de forma segura.
Las lesiones no aparecen de un día para otro
Es fácil pensar que una lesión comienza el día en que sentimos un dolor intenso. Sin embargo, en la mayoría de los corredores el proceso empieza mucho antes.
Una ligera molestia que desaparece al terminar de correr, una rigidez que dura unos minutos al levantarse por la mañana o una sensación de carga constante después de los entrenamientos suelen ser las primeras señales de que el cuerpo necesita adaptarse mejor al
esfuerzo.Cuando estas molestias se repiten y se mantienen en el tiempo, aumenta el riesgo de que una simple sobrecarga termine convirtiéndose en una lesión que obligue a detener los entrenamientos.
¿Cuáles son las lesiones más frecuentes entre los corredores?
Cada corredor responde de manera diferente, pero existen algunas molestias que aparecen con mayor frecuencia, especialmente cuando aumenta el volumen de entrenamiento.
Las más habituales son:
- Fascitis plantar.
- Tendinopatía aquílea (dolor en el tendón de Aquiles).
- Dolor en la parte anterior de la rodilla.
- Síndrome de la cintilla iliotibial (molestia en la cara externa de la rodilla).
- Sobrecarga de gemelos y sóleo.
- Periostitis tibial (dolor en la cara interna de la tibia).
En la mayoría de los casos, estas lesiones están relacionadas con una combinación de factores y no con un único error.
El error más frecuente: querer progresar demasiado rápido
Cuando comenzamos a correr o nos preparamos para una carrera, es normal querer mejorar cuanto antes. El problema aparece cuando aumentamos los kilómetros, la velocidad o la frecuencia de entrenamiento sin dar tiempo al cuerpo para adaptarse.
Músculos, tendones y huesos necesitan semanas para desarrollar una mayor capacidad de resistencia.
Por eso, incrementar la carga de forma progresiva suele ser una de las medidas más eficaces para reducir el riesgo de lesión.
Correr no es suficiente para prevenir lesiones
Muchos corredores piensan que cuanto más corren, mejor preparados estarán. Sin embargo, el running repite miles de veces el mismo gesto y deja en un segundo plano capacidades como la fuerza, el equilibrio o la estabilidad.
Incorporar ejercicios específicos fuera de los entrenamientos ayuda a que el cuerpo soporte mejor las cargas propias de la carrera.
Especialmente beneficioso suele ser fortalecer:
- Glúteos.
- Cuádriceps.
- Isquiotibiales.
- Gemelos.
- Musculatura del tronco (core).
No hace falta pasar horas en el gimnasio. Dos sesiones semanales de fuerza bien planificadas pueden mejorar tanto el rendimiento como la prevención de lesiones.
Aprende a interpretar las primeras señales
Uno de los mayores errores es pensar que "si puedo seguir corriendo, no pasa nada".
Sin embargo, existen algunos signos que merecen atención:
- El dolor aparece siempre al comenzar el entrenamiento.
- La molestia tarda cada vez más en desaparecer.
- Necesitas modificar la forma de correr.
- El dolor continúa después de finalizar la actividad.
- La zona está más sensible al día siguiente.
Estas señales indican que probablemente los tejidos están recibiendo más carga de la que pueden tolerar en ese momento.
Actuar a tiempo suele permitir realizar pequeños ajustes sin necesidad de dejar de correr durante semanas.
¿Influye el terreno donde entrenas?
Sí, aunque probablemente no tanto como imaginas.
El Paseo Marítimo ofrece una superficie bastante regular, lo que facilita entrenamientos cómodos y continuos. Sin embargo, correr siempre por el mismo recorrido y al mismo ritmo hace que las cargas recaigan una y otra vez sobre las mismas estructuras.
Alternar recorridos, introducir cambios de ritmo de forma progresiva o combinar diferentes superficies cuando sea posible ayuda a repartir mejor el esfuerzo.
La variedad también forma parte de la prevención.
El descanso también forma parte del entrenamiento
Mejorar no depende únicamente de correr más. Es durante el descanso cuando el organismo adapta músculos, tendones y huesos al esfuerzo realizado. Dormir bien, mantener una alimentación adecuada y respetar los días de recuperación permite que el cuerpo llegue en mejores condiciones al siguiente entrenamiento.
Saltarse constantemente los periodos de descanso aumenta el riesgo de fatiga acumulada y favorece la aparición de lesiones por sobreuso.
La prevención empieza antes del primer dolor
Muchos corredores solo buscan ayuda cuando ya no pueden entrenar. Sin embargo, realizar una valoración antes de que aparezcan molestias permite detectar limitaciones de movilidad, déficits de fuerza o desequilibrios que podrían aumentar el riesgo de lesión.
Preparar el cuerpo de forma específica no solo ayuda a reducir molestias, sino también a correr con mayor eficiencia y disfrutar más de cada entrenamiento.
Si practicas running de forma habitual o estás preparando un nuevo reto deportivo, puedes conocer nuestro servicio de deporte, rendimiento y prevención, donde diseñamos programas personalizados para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento según las necesidades de cada corredor.
Corre pensando también en el largo plazo
El objetivo no debería ser únicamente completar más kilómetros o mejorar una marca personal. La verdadera clave está en poder seguir corriendo durante años sin que las lesiones interrumpan tu progreso.
Si notas molestias repetidas, estás aumentando la carga de entrenamiento o simplemente quieres cuidar mejor tu cuerpo, en FisioClinics podemos ayudarte a identificar posibles factores de riesgo y elaborar un plan adaptado para que disfrutes del running con mayor seguridad y confianza.

















