Cuando un niño comienza a quejarse de dolor de talón, muchos padres tienden a restarle importancia pensando que se trata de una molestia puntual tras el entrenamiento. Sin embargo, cuando ese dolor aparece de forma repetida, especialmente después de correr o saltar, y se mantiene durante varias semanas, es importante valorar si puede tratarse del síndrome de Sever, una de las causas más frecuentes de dolor en el crecimiento infantil.
En FisioClinics Logroño atendemos habitualmente a niños y adolescentes deportistas con este cuadro. La buena noticia es que, con una intervención adecuada, suele tener una evolución favorable. Pero para ello es fundamental comprender qué está ocurriendo realmente en el talón.
¿Qué es el síndrome de Sever?
El Síndromes de Sever y Osgood-Schlatter o Crecederas es una alteración mecánica que afecta a la zona de crecimiento del calcáneo, el hueso del talón. En los niños y adolescentes, esta zona aún no está completamente osificada y es más vulnerable a las tensiones repetidas.
Durante la etapa de crecimiento, los huesos se desarrollan rápidamente. Sin embargo, la musculatura y los tendones no siempre se adaptan con la misma velocidad. Esta diferencia genera un aumento de tensión en estructuras como el tendón de Aquiles, que se inserta directamente en el talón. Cuando esa tracción se mantiene en el tiempo, puede producir irritación e inflamación en la placa de crecimiento.
No se trata de una lesión grave ni de una fractura, sino de un proceso relacionado con el desarrollo óseo y la carga mecánica repetida.
¿Qué causa la enfermedad de Sever?
La causa principal es una combinación de crecimiento rápido y actividad física intensa.
Durante los llamados “estirones”, el hueso crece de forma acelerada mientras que la musculatura posterior de la pierna (gemelos y sóleo) puede quedar relativamente más tensa.
Esa tensión aumentada provoca una tracción constante sobre el calcáneo, especialmente cuando el niño practica deportes que implican impacto repetido, cambios de dirección y saltos. El problema no suele ser el deporte en sí, sino la acumulación de carga sin una adaptación progresiva adecuada.
También pueden influir factores como:
- Exceso de entrenamientos semanales.
- Uso de calzado poco amortiguado.
- Alteraciones en la pisada.
- Rigidez marcada en la musculatura posterior de la pierna.
Es más frecuente en niños entre 8 y 14 años, coincidiendo con etapas de crecimiento activo.
¿Dónde duele y cómo se manifiesta?
El dolor suele localizarse en la parte posterior o inferior del talón y puede aparecer inicialmente solo tras la actividad deportiva. Con el tiempo, si no se interviene, puede empezar a manifestarse incluso durante actividades cotidianas como caminar o subir escaleras.
Los síntomas más habituales incluyen:
- Dolor al correr o saltar.
- Molestia al inicio del entrenamiento que puede mejorar en caliente y reaparecer después.
- Sensibilidad a la presión directa sobre el talón.
- Ligera cojera tras la actividad.
- Sensación de rigidez en la pantorrilla.
En muchos casos el niño evita apoyar completamente el talón o modifica inconscientemente su forma de caminar para evitar la molestia.
¿Es grave la enfermedad de Sever?
No es una patología grave ni deja secuelas permanentes si se maneja correctamente. Es un proceso autolimitado que suele resolverse cuando finaliza la etapa de crecimiento de esa zona ósea.
Sin embargo, eso no significa que deba ignorarse. Si el dolor se mantiene durante meses sin tratamiento, puede limitar la práctica deportiva, afectar al rendimiento y generar compensaciones en la pisada o en la mecánica de carrera.
El objetivo no suele ser prohibir el deporte, sino adaptar la carga, reducir la tensión excesiva y favorecer una recuperación progresiva.
¿Cómo se diagnostica el síndrome de Sever?
El diagnóstico es principalmente clínico. No suele ser necesario realizar pruebas de imagen salvo que existan dudas diagnósticas o síntomas atípicos.
En consulta se valoran varios aspectos:
- Localización precisa del dolor.
- Edad y etapa de crecimiento.
- Tipo y frecuencia de actividad deportiva.
- Movilidad del tobillo.
- Nivel de tensión en gemelos y tendón de Aquiles.
- Patrón de apoyo y pisada.
La combinación de estos factores permite diferenciarlo de otras causas de dolor en el talón, como una fractura por estrés o una fascitis plantar.
¿Qué especialista trata el dolor de talón en niños?
El abordaje suele implicar fisioterapia especializada en patología pediátrica y deportiva. En casos específicos puede requerirse valoración médica complementaria, pero en la mayoría de situaciones el tratamiento conservador es suficiente.
Desde la fisioterapia se trabaja en:
- Disminuir la tensión muscular.
- Mejorar la movilidad del tobillo.
- Ajustar la carga deportiva.
- Corregir alteraciones biomecánicas.
- Educar a la familia sobre la gestión del esfuerzo.
El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino evitar que reaparezca en cada ciclo de crecimiento.
¿Cuánto tarda en mejorar?
El tiempo de recuperación depende del grado de irritación y del tiempo que lleve instaurado el problema. En fases iniciales, con una intervención temprana, puede mejorar en pocas semanas.
Si el cuadro lleva meses evolucionando, la recuperación puede ser más progresiva. Lo importante es actuar antes de que el dolor condicione la actividad física habitual del niño.
Conclusión
El dolor de talón en niños en Logroño puede estar relacionado con el síndrome de Sever, una alteración frecuente durante el crecimiento que, aunque no es grave, sí requiere una valoración adecuada para evitar que se prolongue en el tiempo.
Entender que se trata de un problema mecánico asociado al desarrollo permite actuar con calma y criterio. Adaptar la carga, mejorar la movilidad y reducir la tensión muscular suele ofrecer buenos resultados.
Si tu hijo presenta dolor recurrente en el talón y limita su actividad deportiva, en FisioClinics Logroño podemos realizar una valoración completa y diseñar un plan adaptado a su etapa de crecimiento.

















