Qué es el estrés y cual es su repercusión en la zona cervical y dorsal - FisioClinics

El término estrés fue acuñado por el bioquímico húngaro Hans Selye, este científico estudiaba las reacciones ante la ansiedad, se dedicaba a alterar y tensionar la vida de sus ratones de laboratorio, daba igual a que torturas los sometiese, todos respondían con diferentes tipos de disfunciones orgánicas, las más visibles en el sistema digestivo. Todas están reacciones físicas consecuencias de situaciones estresantes, forman parte de un proceso evolutivo iniciado hace millones de años que permitieron al hombre sobrevivir y adaptarse a todos los peligros que les rodeaba, nos preparaba tanto para la lucha como para la huida. Se puede afirmar que se trataba de un tipo de vida con situaciones muy estresantes e intensas pero de duración corta, con principio y fin delimitados. Este tipo de estrés prácticamente no provoca consecuencias negativas, sin embargo, el problema surge cuando el cuerpo genera reacciones estresantes una tras otra, de forma mantenida, aunque sea de baja intensidad, pero permanentes en el tiempo,(véase vida moderna) de esta forma el cuerpo pasa a encontrarse en constante estado de alarma que provoca alteraciones y desequilibrios entre el sistema simpático (sistema de alerta) y sistema parasimpático (sistema de reposo) repercutiendo negativamente sobre nuestras vísceras.

Por tanto, podríamos resumir que hay tres fases en cuanto a la repercusión del estrés en nuestro organismo:

En una primera fase cuando el estrés es de corta duración, aunque sea intenso, no produce consecuencias negativas, el cuerpo está diseñado para soportar este estado incluso deja una situación post-estrés de relajación. 

Una segunda fase donde el estrés mantenido provoca alteraciones y desequilibrios en el sistema nervioso que afectan frecuentemente al sistema digestivo (hígado, vesícula biliar, estómago, intestino delgado, páncreas) efectos negativos sobre la piel y aumento de la tensión muscular fundamentalmente en la región dorsal y cervical facilitando por tanto la formación de contracturas cervicales dorsales, mala mecánica de la articulación del hombro, codo y de la mano como consecuencia de esta rigidez cervical, cefalea tensional, mareos y sensación de inestabilidad. 

Habría una tercera fase que llamaríamos estrés crónico o mantenido durante mucho tiempo que se caracteriza por una disminución de vitalidad de energía, esta situación de estrés mantenido requiere un gasto excesivo de energía lo cual nos lleva a esta tercera fase de estrés crónico, es decir, una fase de agotamiento donde los órganos que sufren son el riñón y las glándulas renales y todo el sistema genitourinario. La disfunción de estos óranos que lo hará provocando reflejo la musculatura lumbar facilitando todo tipo de dolencias a nivel de lumbar pelvis y extremidades inferiores.
 

Estrés y su repercusión en la columna dorsal cervical 

Esta relación entre el estrés y la Columna cervical se produce en la segunda fase mencionada anteriormente, es decir, el cuerpo ya no puede soportar el estrés mantenido si provocar consecuencias negativas, sin provocar síntomas . Dependiendo del tipo de estrés su repercusión estará en una zona o en otra en la columna dorsal. Por ejemplo, si el estrés está vinculado básicamente a reacciones de enfado, de crispación, provocará una serie de alteraciones nerviosas que repercutirán sobre el funcionamiento del hígado y esté provocará contracturas reflejas en la zona dorsal y cervical derecha y eventualmente sobre la extremidad superior derecha (hombro, codo, muñeca) pudiendo ir acompañado de otros síntomas secundarios como cefaleas,  incluso si el estrés es muy intenso se pueden provocar hernias cervicales derechas. Si el tipo de estrés está vinculado a reacciones de amargura y disgusto la alteración nerviosa provocará un mal funcionamiento de la vesícula biliar provocándose cervicalgias izquierdas que llegan hasta la nuca y frecuentemente van acompañados de sensación de vértigos o de inestabilidad. Si el estrés es fundamentalmente laboral con dificultad en desconectar el trabajo, de las responsabilidades (por tanto, más frecuentes en personas de carácter responsable) el estrés alterará el sistema nervioso del estómago provocando dorsalgias en la zona interescapular y cervical izquierdas puediendo afectar al funcionamiento del hombro. 
De forma menos frecuente se puede producir también alteraciones cardiacas fundamentalmente con síntomas tipo taquicardia o palpitaciones, en este caso el estrés acabará provocando bloqueo de la segunda y tercera vértebras dorsales que pueden provocar irradiación dolorosa hacia la axila izquierda y zona infra y supra claviculares izquierdas. 

El estrés y su relación con la cervicalgia izquierda

El estrés y su relación con la cervicalgia derecha

 

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