¿Trabajas muchas horas cargando peso o agachado? Así puedes proteger tu espalda y tus hombros

Trabajar en la construcción, la agricultura, la industria, un almacén o incluso en el sector sanitario implica realizar esfuerzos físicos de forma repetida. Levantar cajas, mover herramientas, cargar materiales o permanecer agachado durante largos periodos puede acabar pasando factura a la espalda y a los hombros, especialmente cuando estas tareas se repiten día tras día.

En FisioClinics Logroño atendemos a muchos trabajadores que empiezan notando una simple molestia al terminar la jornada y, con el tiempo, esa incomodidad acaba limitando su trabajo o incluso su vida fuera de él. La buena noticia es que muchos de estos problemas pueden prevenirse con una mejor preparación física y pequeños cambios en la forma de afrontar los esfuerzos.

El esfuerzo no siempre es el problema

Existe la idea de que levantar peso es perjudicial para la espalda, pero la realidad es más compleja. Nuestro cuerpo está preparado para soportar cargas. El problema aparece cuando esas cargas superan la capacidad de músculos, tendones y articulaciones o cuando se repiten sin apenas tiempo para recuperarse.

Piensa en la espalda como si fuera un equipo de trabajo. Si todos los músculos colaboran de forma equilibrada, el esfuerzo se reparte correctamente. Sin embargo, cuando algunos están fatigados o no tienen suficiente fuerza, otros terminan haciendo más trabajo del que les corresponde.

Por eso dos personas que realizan la misma actividad pueden experimentar molestias muy diferentes.

Las lesiones más habituales en trabajos físicos

Las tareas repetitivas y los esfuerzos continuos pueden afectar a distintas zonas del cuerpo. Algunas de las molestias más frecuentes son:

  • Dolor lumbar al levantar peso.
  • Sobrecarga entre los omóplatos.
  • Tendinitis de hombro.
  • Contracturas cervicales.
  • Molestias en rodillas por trabajar agachado.
  • Dolor en muñecas y codos por movimientos repetitivos.

En muchas ocasiones estos problemas no aparecen de forma brusca, sino que se desarrollan poco a poco hasta que actividades tan sencillas como vestirse, conducir o dormir empiezan a resultar incómodas.

Cinco hábitos que ayudan a proteger la espalda durante el trabajo

No siempre es posible cambiar las exigencias del puesto, pero sí existen estrategias para que el cuerpo tolere mejor el esfuerzo diario.

1. Acerca la carga al cuerpo

Cuanto más lejos sostienes un objeto del tronco, mayor esfuerzo deben realizar la espalda y los hombros.

Siempre que sea posible, mantén la carga cerca del cuerpo y evita levantar peso con los brazos completamente estirados.

2. Cambia de postura siempre que puedas

Permanecer muchas horas agachado o realizando el mismo movimiento acaba sobrecargando determinadas estructuras.

Si el trabajo lo permite, alterna tareas, cambia la posición de apoyo o aprovecha pequeños descansos para caminar unos minutos y mover la espalda.

3. Utiliza las piernas para ayudarte

Al levantar objetos desde el suelo, muchas personas realizan todo el esfuerzo con la espalda.

Flexionar las rodillas y utilizar la fuerza de las piernas ayuda a repartir mejor la carga. No se trata de seguir una técnica perfecta en todas las situaciones, sino de evitar movimientos bruscos y aprovechar el trabajo de todo el cuerpo.

4. Fortalece tu cuerpo fuera del trabajo

Es habitual pensar que un empleo físicamente exigente ya equivale a hacer ejercicio. Sin embargo, trabajar y entrenar no son lo mismo.

Mientras el trabajo suele repetir los mismos movimientos durante horas, un programa de ejercicio busca mejorar la fuerza, la movilidad y la resistencia de forma equilibrada.

Dedicar dos o tres días por semana a fortalecer piernas, espalda, abdomen y hombros puede ayudarte a soportar mejor las exigencias de la jornada laboral.

5. No ignores las primeras molestias

Esperar a que el dolor desaparezca por sí solo puede hacer que una pequeña sobrecarga termine convirtiéndose en una lesión de mayor duración.

Si una molestia aparece cada día al terminar el trabajo o notas que necesitas descansar más para recuperarte, es recomendable actuar antes de que el problema limite tu actividad.

¿Y si el dolor aparece solo al final de la jornada?

Muchas personas consideran normal terminar el día con dolor porque su trabajo es físico. Sin embargo, existe una diferencia entre sentir cansancio muscular y acabar la jornada con molestias que se repiten todos los días.

Si el dolor desaparece tras descansar y no limita tus movimientos, probablemente el cuerpo está tolerando el esfuerzo. Pero si cada semana las molestias aparecen antes, duran más tiempo o empiezan a afectar también a tus días libres, conviene prestarles atención.

Ese cambio suele indicar que los tejidos necesitan más tiempo para recuperarse o que la carga de trabajo está superando la capacidad física del momento.

Preparar el cuerpo también forma parte de la prevención

La prevención no consiste únicamente en levantar peso "correctamente". También implica mejorar la condición física para que músculos y articulaciones soporten mejor las exigencias del trabajo.

Por eso, cada vez más profesionales incorporan programas específicos de fuerza, movilidad y control del movimiento como parte de su rutina, especialmente quienes desarrollan actividades con esfuerzo físico continuado.

Un plan adaptado a las características de cada persona puede mejorar la resistencia muscular, reducir la fatiga y disminuir el riesgo de lesiones relacionadas con el trabajo.

Si tu profesión exige cargar peso, realizar movimientos repetitivos o permanecer muchas horas en posturas exigentes, puedes conocer nuestro servicio de ejercicio terapéutico, donde diseñamos programas personalizados para mejorar la capacidad física y prevenir lesiones.

Cuidar tu cuerpo también es cuidar tu herramienta de trabajo

La espalda y los hombros soportan gran parte del esfuerzo en numerosos trabajos, pero eso no significa que el dolor deba formar parte de la rutina. Mantener una buena condición física, variar los movimientos siempre que sea posible y prestar atención a las primeras molestias puede ayudarte a seguir desempeñando tu trabajo con mayor comodidad y seguridad.

Si llevas tiempo conviviendo con dolor al finalizar la jornada o notas que cada vez te cuesta más recuperarte, en FisioClinics podemos realizar una valoración personalizada para ayudarte a identificar la causa y encontrar la mejor estrategia para prevenir nuevas lesiones.

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